De tal hora a tal hora trazo un signo,

garabateo, tacho, troncho y avanzo,

palabras que son ángeles afianzo,

a dioses innombrables me persigno.

Casi siempre me pierdo en el camino,

la imagen se me niega en el abismo

del tedio cotidiano de lo mismo

y el drama personal de mi destino.

A veces, muy contadas, la hora es alta,

del poema es la hora que madura

y encuentro en el otro lo que falta.

Para esa hora no hay reloj que mida

ni del instante sepa lo que dura

el compartir la sangre de mi vida.

*José León

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